Arranco en FA como en los combos,
de esos que se plantan con par de metales
y algunas cuerdas debajo del parquecito
en el pueblecito aquel (sí, ese mismo),
que pintoresco o no,
al menos una vez al año lo es.
-
Camino y enhebro los pasos al suelo
y a medida que la melodía vuelve a empezar,
mi corazón vuelve a pesar.
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Son vagas las conversaciones pues lo que sabemos ya se transmite en la mirada,
¿pudor?
Olvido,
con espejuelos o sin ellos te veo
porque aunque ya no ha habido beso
(¿no?)
interrumpido por luces rojas y verdes,
ha habido deseo.
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¿Amor? Ya toco esa tecla,
porque al pasar de los meses ¿6?
Caigo en cuenta por enésima vez que
(y aquí utilizo a Bosé)
“lo que ves es lo que hay… lo que hay es lo que ves”.
-
Sin punto, sin coma,
el papel anda blanco y aún desgastado por el tiempo
lleva esa tinta que se plasma en el alma renovada
(¿Qué papel? Andas loca… loca… loca…),
que entre piruetas y juegos de adolescentes caprichosos
no quiere quemarse
pero la llama cada vez más arde…
-
Pensé en tomarme fotos (jiji),
pero en su letargo
una cámara aburrida prefiere no trabajar.
Me da miedo más de una contigo,
mi debilidad se rinde ante tus ojos… tus ojos…
(suspiro) y sigo mi camino,
otra vez a la “singing in the rain”…
A veces asusta mi propia sombra…
a veces temo de mí misma…
¿De ti?
Prefiero callar...
Labels: desvaríos, locuras, Miguel Bosé


